5 Reglas De Oro – Antes De Consumir Hongos Alucinógenos Y Psilocibina

Los hongos han vivido entre nosotros durante millones de años. Y posiblemente su papel en nuestra evolución cómo especie merece más crédito del que les damos. 

La teoría del mono drogado, dice que nuestros ancestros, perseguían ganado consumiendo hongos alucinógenos que crecían de su excremento. 

Estos hongos, ricos en psilocibina, posiblemente provocaron un pico creativo durante algún período de la evolución humana, y sirvieron como herramienta para ayudar a nuestros antepasados, a encontrar mejores maneras de comunicar lo que veían. 

Al ser metabolizada, la psilocibina amplifica el estímulo que ejerce la serotonina sobre tu cerebro, alterando en gran medida la percepción de tus sentidos, y la expresión de tus emociones.

Dependiendo de la dosis, puedes llegar a ver sonidos, escuchar colores o interactuar con deidades de otra dimensión, rodeadas por constelaciones de caleidoscopios y fractales.

Esto puede ocurrir porque tu cerebro crea temporalmente conexiones neuronales nuevas, haciendo que sea difícil diferenciar la realidad de la fantasía. Además, se activan zonas del cerebro que normalmente se activan cuando estamos soñando.

Y finalmente, se activan en avalancha, múltiples zonas de tu cerebro, lo cual lleva a una percepción de consciencia expandida, pérdida del ego y la sensación de conocer todas las respuestas a los misterios de la vida y la complejidad de la muerte.

Por los efectos que acabo de describir, los hongos mágicos se han utilizado tradicionalmente con objetivos recreativos; pero cada vez tienen más espacio en la academia como opciones para el tratamiento de trastornos mentales como la depresión y la ansiedad, las adicciones, y el estrés post-traumático. 

Un grupo de investigadores, realizó un estudio en donde administraron psilocibina a 51 pacientes con cáncer. 

Finalizando el estudio, más del 80% de los pacientes expresaron mejoría significativa en su bienestar general, reducción de su ansiedad, menos síntomas asociados con la depresión y una notable disminución de su miedo a la muerte.

Los hongos mágicos no se consideran clínicamente adictivos, y a pesar de algunas excepciones, en general tienen un bajo nivel de toxicidad. 

Sin embargo, existen riesgos importantes para tu salud mental, ya que puedes presentar un primer episodio psicótico después de su consumo, y desarrollar síntomas similares a los de la esquizofrenia.

Además, existen ciertas especies de hongos que son tóxicos para el cuerpo, pueden producir falla renal e incluso la muerte. 

Queremos ser claros en que no estamos recomendando el consumo de hongos alucinógenos; sin embargo, somos conscientes de que las personas los consumen o buscan consumirlos, y hay un par de reglas que seguramente reducirán el riesgo de terminar en una sala de urgencias:

Regla número 1: Los hongos mágicos nunca deben ser consumidos sin ser recetados o recomendados por un psiquiatra. En caso de violar esta regla, hay que asegurarse de que la especie que se consume no es venenosa. Una de las especies más consumidas en el mundo es el psilocybe cubensis. 

Regla número 2: Siempre debe haber una persona sobria y responsable encargada de acompañar en todo momento, ser un ancla con la realidad, calmar la ansiedad de quien consume en caso de un mal viaje, y facilitar cualquier tipo de necesidad en caso de que haya una emergencia.

Regla número 3: La hidratación es esencial. Estar en un estado de alucinación puede llevar a no sentir cansancio y caminar durante horas.

Regla número 4: No se debe mezclar con otras sustancias psicoactivas como el alcohol o la marihuana. Este tipo de interacciones solo incrementan la posibilidad de una experiencia desagradable. Además, aumentan el riesgo de muerte o emergencia de salud. 

Regla número 5: Una vez consumidos los hongos, hay muy poco que puedas hacer para aliviar sus efectos alucinógenos. Si tienes un mal viaje, tomar leche no hará la diferencia. 

En caso de un mal viaje, mejor pídele a tu cuidador que ponga música agradable, te brinde comodidad, te acompañe, y simplemente no luches contra tu mente.

Luchar contra el hongo siempre será una mala idea que puede llevar hacia un espiral interminable de negatividad y ansiedad. 

Pronto te darás cuenta que el tiempo no se detuvo, la vida continuó, y descubrir si estamos en una realidad simulada o no, ahora es menos importante. 

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